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miércoles, 23 de octubre de 2013

HAPPY MUERTE TO YOU

Para muchas culturas alrededor del planeta, la muerte no es más que una especie de transición, es una puerta que se abre y nos permite completar un viaje entre una vida y la otra…entre la mortal y la eterna. Podemos observar en varias etnias, sobre todo las que están mas en contacto con sus orígenes, como por ejemplo los Mexicanos o los Palanqueros en Colombia, que ven en la muerte una especie de permiso para trascender y pasar a un estado mucho mejor al que han disfrutado en su vida terrenal…por eso ellos conmemoran y celebran a la muerte en torno a rituales que parecen una fiesta.

Para mi, aunque muy en el fondo de mi ser guardo la esperanzas de una mejor vida, la muerte es algo feo, incomodo, triste y maluco…un evento que esta muy lejos de convertirse en momento de celebración con cantos, bailes y agradecimientos como hacen Mejicanos y Palanqueros. Mucha gente que conozco coincide con esta percepción y muchos de nosotros nos hemos alejado mucho de nuestras raíces indígenas y nos hemos “occidentalizado” al mismo tiempo que la filosofía religiosa que nos han inculcado nos ha llevado a conmemorar el ritual fúnebre sin cantos, ni gritos ni manifestaciones estrambóticas…bueno, no todas las personas…pero para la mayoría, la muerte no significa fiesta.

Aunque esta realidad marca una pauta y es una tendencia en la mayoría de los hogares, estoy seguro que en muchas familias siempre esta ese personaje para quien y al contrario de todos, la muerte se convierte en algo tan especial como una fiesta de cumpleaños, con todos los juguetes incluidos…es decir, pudin, trago y hasta payasos. En mi casa hay uno, les queda como tarea adivinar quien es. Como pista les puedo decir que estos personajes tienen muchas características en común y son las siguientes:

  • Son personas maduritas, ya creciditas, muchas nacieron durante la primera mitad del SXX.
  • No son muy amantes de las fiestas alegres, ni de las reuniones sociales de carácter ameno y banal en las que se tenga de interactuar con mucha gente. Solo asisten si la reunión es política o es una asamblea de vecinos que discute un presupuesto de mejoras.
  • Su principal tema de conversación es “la crisis”. De cualquier tipo, ya sea social, de valores, económica, de salud, política, deportiva…cualquier tipo de crisis. Después que sea una crisis, no importa de lo que sea, les encanta hablar solo de eso.
  • Sus pasatiempos consisten en tomar pastillas, recitar de memoria los síntomas de las enfermedades y auto medicarse.
  • No les gusta la bulla ni la música estridente, a menos que la algarabía provenga de un altercado entre vecinas y la música sea la de la banda que toca en la iglesia.
  • Son personas serias, tradicionalistas y sobre todo, tercas.

Al contrario de muchos de nosotros, que nos incomoda sobremanera el tener que ir a una clínica a visitar enfermos o nos llena de terror asistir a una funeraria a presentar nuestros respetos, para estos personajes asistir a un funeral o un sepelio se convierte en un momento especial, en el que afloran expectativas y sensaciones que se pueden comparar con lo que se siente cuando nos invitan a una fiesta de cumpleaños o una reunión de ex alumnos.

Generalmente cuando se recibe la mala noticia del fallecimiento un ser querido, un familiar o un buen amigo, estos personajes estallan en una especie de sosegado júbilo y mientras el resto de nosotros quisiéramos nunca haber estado presentes en ese instante, estas señoras y estos señores cumplen con un ritual que a grandes rasgos se desarrolla de la siguiente manera:

Son los primeros en enterarse. Debido a su estatus de ser los ancianos de la tribu, es un derecho adquirido y ganado por el mayor de la casa y nadie, absolutamente nadie debe tener la osadía de atreverse a usurpar este merecido y honroso momento como es aquel de recibir la funesta noticia. Claro esta, el mensaje que se entrega depende de la salud y de la cercanía familiar y emocional del anciano notificado…tampoco se le va a dar la noticia si el abuelito o la abuelita esta a tres pasos del hoyo, conectado a una bala de oxigeno y divagando por los fantasiosos paisajes del Señor Alzheimer.

Bueno, suponiendo que el mayor de la casa este enterito, con un estado de salud que envidiaría cualquier veinteañero y con su mente lucida y en sano juicio, que de todo se acuerda y todo lo oye así este en la otra cuadra, pues es el mayor de la casa quien debe recibir todas las notificaciones y todos los edictos de carácter mortuorio, no importa nada si el yerno, los hijos, los nietos o algún novio traqueto o que se “esta separando” es quien tenga por obligación cumplir con los gastos domiciliarios. La noticia del muerto se le da al mas viejo de la casa y punto…y si no esta allí, quien reciba la llamada debe darle el mensaje de manera prioritaria y sin intermediarios al venerable anciano, y ya. Esta es una cuestión de honor, tradición, de respeto y también se hace por simple conveniencia como veremos a continuación.

Por conveniencia, primero porque estos personajes al recibir la noticia rara vez los vamos a ver espantados o haciendo demostraciones novelescas, agarrándose el pecho y respirando agitadamente como si hubiesen corrido una maratón. Generalmente en ese momento son muy tranquilos y ecuánimes, actitud que se necesita en una persona cuando se enfrenta a una situación traumática.

También y en muy poco tiempo son capaces de obtener información importante como: causa y hora de la muerte, lugar del deceso, nombre del medico que atiende, si hubo aplicación o no de los santos oleos, nombre de la casa funeraria, hora y fecha del sepelio, listado completo de familiares y amigos cercanos notificados y pendientes por notificar, y hasta he observado como indagan por el estado de los activos dejados por el difunto. En fin preguntan todo lo relevante y con una frialdad y efectividad que envidiaría cualquier investigador del CTI. Yo creo que se alteran mas pidiendo unos Alka-Zeltser por servicio a domicilio que recibiendo una noticia de muerto.

Luego viene un muy breve momento de reflexión y notificación al resto del clan familiar y más o menos es así:
(Respira hondo y por la nariz).
Ay ombe, se murió Juancho (Aprieta los labios al mismo tiempo que hace un gesto de resignación).
Bueno…ni modo, pa` allá vamos todos (Mira hacia arriba brevemente y  luego se persigna).
Inmediatamente después de este corto y eficaz proceso de sanación interior, estos personajes siempre se hacen la misma pregunta y en voz alta:
¿Y donde fue que deje la libreta de los teléfonos?

Es en ese momento cuando empieza la fiesta. Nada mas es encontrar la famosa y casi nunca consultada libretita de los teléfonos para que ahí se despliegue una voraz carrera de comunicación de la noticia, con una velocidad, efectividad y logística que no se han visto ni en CNN. Llaman a todo el mundo, llaman a familiares y amigos a los cuales no han visto y con los que no han hablado en por lo menos 10 años o desde el último funeral, se establecen horarios, cronogramas y funciones, además de brindar detalladamente información sobre el difunto y su funeral. También ponen al día el cuaderno, en ese momento hacen visita telefónica y se enteran de todo, por ejemplo Cual de los hijos se caso, Que a no se quien le salió un puesto en Australia, Que a fulanita la embarazaron de nuevo y sin casarse, Que a Don Zutano que de joven era bien machista y mujeriego uno de los hijos le salió con que acababa de “salir del closet”, Que a Doña Mengana le dio un patatús y esta en las ultimas, Que los hijos de la vecina de Melgarejo son todos profesionales y con especialidad…en fin, se enteran hasta de lo que no preguntaron, mejor dicho, hacen la visita y se ahorran la bañada, el taxi y el tinto.

Esta es la “Fase 1” y su extensión es directamente proporcional a la popularidad del muerto y a lo grande y dispersa que este la familia. Esta primera parte, la comunicativa, puede durar entre treinta minutos y unas tres horas. Y hay de que suene ese teléfono y entre una llamada que no tenga que ver con el difunto…puede ser el mismo Obama o Falcao, pero si no tiene que ver con la noticia del fallecimiento, el interlocutor recibe la “cariñosa” sugerencia para que vuelva a comunicarse en un lapso no inferior a las 72 horas, puesto que en ese momento se esta atendiendo una “crisis familiar” y se necesitan todos los canales de comunicación libres y abiertos para alguna novedad…mejor dicho: No mijito, llámate por ahí en tres días, porque se acaba de morir Juancho y  necesitamos el teléfono desocupado…chao.

Acá no hay “Feis” ni “Tuiter” que valga…”para estos casos esta el teléfono, porque fijo uno manda a decir por ahí la noticia…y ni la leen, y si la leen no paran bolas y de ahí se agarran para estar diciendo que a uno no le dio la gana de avisar”. El que no me crea, pues que haga la prueba.

Después que se ha realizado el doble chequeo de la Fase 1, o sea, que ya se verifico y se recontra verifico que se le aviso a todo el mundo, se da inicio a la Fase 2, la cual es previa a la asistencia al evento, es decir, al funeral y/o al entierro. En esta etapa se determina quienes DEBEN asistir, quienes NO DEBEN asistir y quienes tienen pase libre. En mi experiencia personal, es preciso compartir con ustedes, la importancia de estar presentes durante el momento de asignación de estos roles, para así evitar que el cumplimiento o no cumplimiento de esta norma les sea recordada per Secula Seculorum…es decir que su falla aflore en las próximas reuniones familiares (sobre todo en los funerales) y se le recuerde el hecho hasta el final de los tiempos.

Además de la determinación de los roles de asistencia, en esta etapa también se establece el protocolo de vestimenta, el cual es de estricto cumplimiento so pena de recibir un castigo similar al descrito en el párrafo anterior. Estar presente en este momento también es importante, puesto que el protocolo de vestuario no solo se limita al uso exagerado del color negro, también influye el estrato social del difunto y de su entorno inmediato, el lugar del sepelio y por supuesto y no menos importante, lo que este de moda en esas fechas.
La fase 2 también incluye detalles como la logística de transporte, envío de flores, asistencia de acompañantes, alimentación, horarios de asistencia, presentación de excusas validas y certificado etcétera.

EL FUNERAL-ENTIERRO: Llego el día del evento, la fiesta grande, el día en el que el patriarca o la matriarca del clan recupera su estatus y su importancia, el día en que vuelve a sentarse en el trono.

Para este día el protocolo también es de estricto cumplimiento, iniciando por la llegada y entrada al recinto. En este momento, el protocolo dicta que los roles familiares y los grados de importancia del clan, no se deben violar. Estos grados de importancia están determinados por antigüedad de membresía y por nivel económico, es decir, para el desfile de ingreso a la sala funeraria, los puestos en la procesión están distribuidos así:

  1.          El más viejo o más vieja de la familia…recuerden que esta persona fue quien recibió la noticia y también es quien mas esta disfrutando este ceremonial.
  2. .            Los hijos (de mayor a menor) y sus respectivos vástagos.
  3.              Invitados especiales y pubertos.
  4.              Personal auxiliar y/o logística.

Esta distribución puede sufrir alteraciones según el nivel económico o la importancia relevante que pueda tener alguno de los asistentes, por ejemplo si uno de los hijos se destaca sobradamente en el nivel de su ingreso económico, a ese le toca en los primeros lugares de la procesión, no importa si es el menor de la familia. Mejor dicho, el que tiene más plata y presto el carro, le toca de primero. Otro ejemplo, si por alguna circunstancia, en esos días esta de visita un primo segundo suyo que es ingeniero espacial en la Nasa y esta participando en el proyecto de lanzamiento del primer satélite de comunicaciones Colombiano y usted es comerciante (tendero, tiene cacharrería, puesto de frutas en el mercado o vende productos Avon o Amway), pues resígnese, su primo segundo va primero y usted va pa` la cola. Por favor no se extrañe ni se ofenda pero de ahí en adelante usted será conocido como “el del negocito”.

La entrada debe ser solemne, la procesión no se puede detener por nada del mundo y si alguien saluda antes de la llegada a brindar el pésame a los familiares del difunto, el saludo se debe corresponder de lejos y con una leve señal de la cabeza, los ojos o la mano derecha…actúe como la Reina Isabel de Inglaterra, pero por ningún motivo la caravana ha de detenerse. Ya después habrá francachela y hasta comelona.

Ya llegado el momento más solemne, el personaje principal, es quien brinda de primero sus condolencias, más o menos es así:
Ay mija, cuanto lo siento. Te acompaño en tu dolor, no sabes lo que me duele la muerte de Juancho, pero debemos estar contentos porque no sufrió y esta ya en el cielo…Mira estos son mis hijos, Felipe y su esposa, María José y sus hijas… (En la  presentación puede pasar esto)…Mira perencejo, ¡dile a tu primo que venga! ... Este es mi sobrino Caín Abel, es ingeniero de la Nasa…y este es perencejo, el del “negocito”.

Luego de que la parentela saluda a todos los asistentes (quienes también están debidamente distribuidos y acomodados según cercanía, importancia y estatus), pues llega el momento de ver al difunto en su cajón, este es un honor que muy pocos se pelean y que queda casi exclusivamente reservado para nuestro personaje. Para ellos el ataúd es algo así como el pudin de la fiesta y asomarse a ver al muerto es como soplar las velitas.

Después de el estricto cumplimiento del protocolo ceremonial del pésame, es cuando empieza oficialmente la fiesta…ahí se ve de todo y es muy parecido a cualquier fiesta de cumpleaños o reunión de ex alumnos.

se vuelven a poner al día pero con mas detalle, se conocen a los familiares mas nuevos (primos,nietos,sobrinos), se relatan anécdotas vividas con el difunto, se habla de la crisis (la que este en vigencia), se cuentan chistes, se chismea, se habla mal de alguno de los asistentes, se mira quien vino en carro y quien en bus, se critican los atuendos(aquí caen los despistados que no fueron a la reunión de la fase 2), se toma tinto, se reparten picadas, se hace “vaca” (recolecta de dinero) ya sea para pagar un detalle de ultimo momento como un arreglo floral o para comprar una media de guaro “pa` tomársela en caleto”. En el momento de hacer la “vaca” ahí si miran de primero a perencejo, el del “negocito”. En fin se arma la recocha completa con pudin, trago, comida, payasos y música…por que en muchos entierros no falta el familiar “detallista” que contrata mariachis para que entone la ranchera preferida del difunto.

Ya terminado el alboroto, volvemos a casa, satisfechos porque “ya se salió de eso” retornamos mecánicamente a la rutina de nuestras vidas. Bueno no todos, el personaje de esta historia, nuestro viejito o viejita, todavía conserva esa efervescencia de volver al protagonismo, esa inyección de energía, y la tranquilidad que le deja el haber asistido a un entierro que no fue el suyo, lo cual le alegra un poco al mismo tiempo que lo embarga un sentimiento de nostalgia, porque sabe que algún día no tan lejano será su turno, y solo espera para ese momento gozar de un lindo funeral, concurrido y lleno de familiares y de amigos, que se sonrían con orgullo al recordarlo…igualito como el que tuvo  Juancho.



By ERNESTO CARLOS HERAZO VERGARA

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